jueves 10 de septiembre de 2009

Legislar


Las leyes pasan por un proceso de nacimiento, desarrollo y muerte como los seres vivos.
Algunas antiguas que dieron lugar a las modernas son ahora algo verdaderamente descabellado. He aquí unos ejemplos de esto:
La ley XXXIX del Fuero de Sobrarbe “permitía coger en prenda el cuerpo del deudor muerto, siempre que se hiciese fuera de su casa y de la iglesia, a falta de bienes de donde cobrar la deuda, y no darle sepultura hasta que la deuda se pagase”.
Yo creo que muchos familiares de deudores dejaron el muerto al acreedor, éste tendría que cargar con la pérdida económica y la peste del fiambre humano.
En la ley XLII “se admitía la prisión por deudas y colonias o multas, pero el reclamante debía mantener al deudor en la prisión, y darle por fuero una meillada de pan y un vaso de agua todos los días; si el deudor moría en prisión, el acreedor no pechaba de homicidio”.
Me pregunto tal media de agua y pan mejoraría las cosas si se aplicase ahora a los ladrones, secuestradores o violadores.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Hoy y ayer


Llevada por mi investigación hube de hurgar en enciclopedias antiguas. Hay datos que no aparecen en internet y eso me da profunda satisfacción pues yo sigo siendo amante de los libros de papel. Claro que deseo tener mi e-book lo más pronto posible, pero no me rehúso al placer de meter las narices en libros viejos.
Entre los datos que buscaba aparecieron otros que no necesitaba pero que me alegraron el día. En una enciclopedia leí que Doña Francisca de Borja Gayoso y Sevilla, marquesa de la Puebla de la Parga y condesa y Ricla y de Castrogeniz “ostenta desde 1877 el título de marquesa de Camarasa”. Es decir, en el momento en que se escribió el artículo, la señora aún vivía. Me emocionó esta desincronización temporal. Yo estaba formando parte, con mi acto de lectura, de un presente al que nunca acudí ni podría. Yo era parte del pasado también en ese momento y representaba el futuro del autor.
Por eso me encantan los libros.

lunes 7 de septiembre de 2009

Rascarse sin ganas


Estuve hace unos días en Lanjarón, un pueblo de La Alpujarra en el que hay un balneario que data del siglo XVIII y es igualito a los que aparecen en las películas, con su montón de viejitos y viejitas en bata y chanclas, con su vaso de agua medicinal en la mano y saliendo o entrando a hidroterapias que alivian dolores de huesos, problemas circulatorios y demás.
Me hospedé en un hotel de los muchos que hay en la zona y si bien me correspondía una habitación que daba a la calle, fue rechazada porque esa calle es la principal, continuación de la carretera que une a los demás pueblos de La Alpujarra y el ruido es intenso y permanente. Terminé en una habitación que daba al lado de atrás, silencioso y fresco.
Tras dormir una siesta corta el placer terminó gracias a la presencia de una chinche. Bueno, decir una chinche es mentira. Fueron varias, de la especie Cimex lecatularius. A la primera la maté apresuradamente y le extraje gran cantidad de sangre que quedó embarrada como muestra fehaciente sobre la blanca sábana, luego vino la matanza de otras más, grandes y chicas.
Como soy solidaria pedí se avisara a los conocidos sobre el asunto y hubo una pequeña mudanza a deshoras a habitaciones mejor acondicionadas.
Los del hotel informaron que los de la fumigadora informaron que había una plaga. Pero no dieron mayores datos, ni de dónde venían, ni si habían picado gente, animal, mineral o flor, de dónde procedía esa sangre que evidentemente no era mía porque yo no tenía ningún piquete en mi cuerpecito, ni hubo análisis del ADN ni ofrecimiento de armas antichinches más allá de las uñas propias. Yo sabía que eran chinches de las denominadas de cama, pero me puse a dudar si las camas tendrían sangre.
Yo busqué en el periódico y pregunté a los vecinos del pueblo, a los cientos de viejecitos que se paseaban encuerados bajo su albornoz, a los que hacían fila para que les dieran agua de la que provoca histórica diarrea, a los comensales del mediodía. Nada, nadie sabía nada y sólo recibía miradas raras. De pronto ya nada se dijo sobre las chinches. Incluso los que se mudaron gracias al aviso oportuno prefirieron no hablar al respecto.
Es la primera vez que estoy en medio de un asunto que debe acallarse de forma urgente, por ello me limité a que me bañaran con el chorro de una inmensa manguera, a ir a la piscina dinámica, a que me dieran un masaje para drenar mi sistema linfático y me pusieran un gel que olía a éter, tomar mi agua para hacer mucha pipí y fingirme una más entre todos los mojados del camino.

domingo 6 de septiembre de 2009

Aviso mortal

Me enteré por el periódico español Público que en Ciudad Juárez entraron narcotraficantes a un centro de rehabilitación y mataron a más de una docena de pacientes.
Es el segundo atentado de este tipo.
El mensaje es claro: si dejas de consumir, te mueres.
El narcotráfico se está convirtiendo así en un mercado espantoso.

sábado 29 de agosto de 2009

Chiquitos


El enanismo primario es el que tienen los que nacen chiquitos y no crecen más de un metro. El de la foto no lo tiene, es un enano común y corriente.
El otro día vi un capítulo viejísimo de Nip Tuck en el cual la esposa del cirujano guapo le pone el cuerno con un enano.
Los enanos torean y son chistosos.
A los enanos les pega su nana y se enojan.
Se divierten mucho, muchísimo, dicen.
Yo conocí a uno que era muy guapo y nada deforme. Tendría unos 23 años y encabezaba el movimiento Gente Pequeña en Guadalajara. Él viajaba en una bicicleta infantil, iba y venía a todos lados, estudiaba, trabajaba. Hasta que un autobús lo atropelló.
Nunca más volví a escuchar nada sobre ese grupo.

viernes 28 de agosto de 2009

Algodón



La chica de la imagen murió el miércoles en el Hospital General tras el ataque de nubes de algodón de azúcar.
Dicen que el problema principal fue sacarla de la masa pegajosa.
El Sindicato de Algodoneros de Azúcar se ha deslindado del asesinato.
Como la piel le quedó rosa de tanto colorante, por lo cual las feministas del Barrio del Niño Jesús se pronunciaron en contra del uso de colorantes en la comida que ingieren las mujeres.
La compañía Matel está en trámites para sacar al mercado una Barbie enalgodonada.
Tom Hanks está dispuesto a encarnar a la chica, aseguró que con ese papel se ganaría otro Oscar.
La venta de algodones de azúcar, paradójicamente, se ha disparado.

miércoles 26 de agosto de 2009

Argh



David está muy malo de cáncer.
Esta foto tan kitsch es de cuando "lucía" bien.
Supongo que no tenía asesor de imagen en esos tiempos.